Mostrando entradas con la etiqueta nubes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nubes. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de marzo de 2008

Paseando por los nubes

Acepté la propuesta. Qué podía perder, más de lo que ya había perdido hasta ahora? De última, mataría un recuerdo... Con mi alma lo pensamos bien, y convinimos en que una mancha más, nada le haría al tigre...

-Flaco...dame lo que me prometiste...
-Pará, pará... No tengo un mango...
-No, boludo...el teléfono de Mariana...
-Ja ja ja... Sabía que ibas a venir al pie...

La llamé. Al principio fuimos dos extraños. Su voz, idénticamente igual a la que recordaba. Me preguntó cómo había dado con ella, y le expliqué todo...detalle por detalle. Al cabo de una breve charla, le sugerí la idea de vernos personalmente. Dudó. Bastante. Pero accedió, finalmente. Quedamos en vernos un viernes, a la salida de su trabajo.

-Y? Qué tal?
-Espléndida! Cómo hacés para mantenerte así?
-El trajín nuestro de cada día...

La saludé con un beso en la mejilla. Todavía no podía salir de mi asombro...

-Estás bárbara!

Hacía veinticinco años que no nos veíamos. El tiempo, evidentemente, había jugado en su favor...

-Un café?
-Dale... Te acompaño con una gaseosa...

Estaba comenzando a llover, y nos refugiamos en una confitería de Puerto Madero. Estar sentado con Mariana, después de tanto tiempo, me trajo infinitos recuerdos. Nuestros años de adolescentes, las rupturas, las vueltas, su frescura...

-Contame de vos...
-Trabajo a tres cuadras de acá, en una oficina. Soy mamá de dos adolescentes. Medianamente joven, quedé viuda, y estoy muy lejos de ser estanciera...ja ja. Estudio teatro. Leo novelas, preferentemente de amor. Creo en el amor. Y a pesar de que me ayuda una señora en las tareas de la casa, barro, limpio, lavo, plancho y cocino como una princesa...ja ja. Todo con una mano. Y con la otra, atiendo el teléfono cuando me llaman mis ex...
-No podés negar que te sorprendí...
-Mucho... La verdad, no lo esperaba... Y vos?
-Yo tampoco lo esperaba...
-No, tonto... Contame qué hiciste de tu vida...
-Me casé. Fuí papá de dos niñas. Me divorcié... Volví a meter la pata... Ahora estoy medianamente viejo, pobre y con el corazón magullado...
-Por los desengaños..?
-No. Por un infarto...
-No jodas..!
-No jodo..! Sigo. Escribo novelas de amor. Ahora también barro, lavo, plancho y cocino... Te diría, el candidato perfecto...
-Y qué hay con el amor..? Creés en él?
-De vez en cuando... Muy de vez en cuando... No te rías..! Será por el infarto?
-Contame...

Y le conté del infarto y un montón de cosas más. Nos dejamos invadir por los recuerdos, por las vivencias. Pasaron los minutos, las horas, nos reímos de las desgracias propias y las ajenas. Jugamos con las miradas, y con los silencios. Hasta que una llamada a su celular, nos transportó, de vuelta, a marzo de 2008.

-Sí? Hola, mi amor...No...En un rato...Sí? Qué dijo?...Bueno...en media hora...Sí, con una ensalada...Bueno...Yo también te quiero...Besito...Sí...Chau.
-Tenés que ir? Te alcanzo con el auto...
-Por favor...

Seguimos conversando. De bueyes y amores. Los encontrados y los perdidos. De nuestros hijos. De las soledades. De los miedos... Llegamos a Libertador y Larralde, mucho más rápido de lo deseado...

-Dejame acá... Vivo a dos cuadras...
-Te molesta si te llamo un día de estos?
-Preferiría llamarte yo... Estoy terminando una relación, y no quiero meter la pata...
-Tá... Me voy a quedar esperando...

Y sucedió lo que tanto temía... Yo, que estaba demasiado cómodo con mi soltería, volvía a estar ante la terrible disyuntiva...

Creer en el amor? Es posible... De vez en cuando...

Muy de vez en cuando...

Georgie