Muchas veces me detuve a pensar qué es lo que hace a una mujer lo suficientemente guapa, como para destacarse del resto. Su armonía? Su forma de caminar? Las curvas? Buenas tetas? La mirada?
Pueden existir cualquiera de estos atributos, dos, tres, o todos, y que no me mueva ni un pelo. Pueden faltar uno, dos, tres, todos, y que me enamore... Las supuestas "virtudes", que los cánones de belleza de hoy en día, definen como "infaltables", no me dicen nada. Los imperdonables "defectos", aquellas imperfecciones por las que muchas se lamentan, pueden, y de hecho lo logran, hacer de una mujer, la criatura más deliciosa de la tierra...
El secreto, para diferenciar a una guapa, no está, por cierto, sólo en su exterior. Habrá que ver, entonces, en otra dirección. La facilidad para regalarme su sonrisa, el buen ánimo, su deseo de entrega y compartir, que posea un halo de misterio, son apenas algunos atributos que destaco como elementos de seducción muy fuertes, al menos, en mi caso.
Y por supuesto, lo infaltable. Que yo la perciba, que la descubra. Puede tenerlo todo, y yo, mirando al sudeste. Puede faltarle mucho y, si estoy deseoso de ella, voy a verla como la mejor. Lo subjetivo tiene amplia facultad en este terreno, y no debemos olvidar que, dentro de mis parámetros propios, conviven algunos que pueden o no coincidir con el modelito "ideal" que los popes de la moda pretenden que adopte.
Y por último, mujer, debés tener en cuenta algo fundamental. Todos somos distintos, diferentes. La profundización de tus propios rasgos, te hará resaltar aún más, hará que te diferencies. Y esas "mágicas" diferencias, a la hora de evaluar, pesan admirablemente. Te harán lucir, definitivamente, mucho más guapa que cualquiera...
Dedicado a Agus,

Georgie
Más guapa que cualquiera (J. Sabina)

Se llamaba Soledad y estaba sola
como un puerto maltratado por las olas,
coleccionaba mariposas tristes,
direcciones de calles que no existen.
Pero tuvo el antojo de jugar
a hacer conmigo una excepción
y, primero, nos fuimos a bailar
y, en mitad de un "te quiero" me olvidó.
De Esperanza no tenía más que el nombre
la que no esperaba nada de los hombres,
coleccionaba amores desgraciados,
soldaditos de plomo mutilados.
Pero quiso una noche comprobar
para qué sirve un corazón
y prendió un cigarrillo y otro más
como toda esperanza se esfumó.
Por eso, cuando el tiempo hace resumen
y los sueños parecen pesadillas,
regresa aquel perfume de fotos amarillas.
Y, aunque sé que no era las más guapa del mundo...
juro que era más guapa que cualquiera.
Se llamaba Inmaculada aquella puta
que curaba el sarampión de los reclutas,
coleccionaba nubes de verano,
velos de tul roídos por gusanos.
Pero quiso quererse enamorar
como una rubia del montón
y que yo la sacara de la
"calle de los besos sin amor"
Y, mil años después, cuando otros gatos
desordenan mis noches de locura,
evoco aquellos ratos
de torpes calenturas.
Y, aunque sé que no era
la más guapa del mundo, juro que era más guapa,
más guapa que cualquiera.
"Más guapa que cualquiera", de Joaquín Sabina, interpretada por el mismo Joaquín, Andrés Calamaro y Fito Páez.



