
EN MI CRUZADA
Abiertas las heridas, sin escudos,
regreso de la guerra del Olvido.
Mirándome al espejo me asesino.
Me sacudo la muerte. Bienvenido!
Sí que se siente rara y es morbosa
esta suerte de soledad inexpugnable,
que arrastra del pasado mis angustias
y se proyecta entre telones, cual un sable.
Lo tomo. Soy un caballero en su cruzada.
Mi corazón sacude su pereza.
Corre mi sangre. Levanto la mirada
y empiezo a caminar entre la niebla.
Hoy me pruebo el traje del intento
y me queda dos talles más holgado.
Sé que no importa. Hoy es mi tiempo
y no lo voy a dejar abandonado.
Hoy el que está en juego es mi destino.
Voy a buscarte, suerte. Qué indiscreta
resulta mi actitud. Voy en camino:
me subo al escenario, sin caretas.
Y me siento caballero en mi cruzada.
Mi corazón sacude su pereza.
Corre mi sangre, levanto la mirada
y empiezo a caminar entre la niebla.
regreso de la guerra del Olvido.
Mirándome al espejo me asesino.
Me sacudo la muerte. Bienvenido!
Sí que se siente rara y es morbosa
esta suerte de soledad inexpugnable,
que arrastra del pasado mis angustias
y se proyecta entre telones, cual un sable.
Lo tomo. Soy un caballero en su cruzada.
Mi corazón sacude su pereza.
Corre mi sangre. Levanto la mirada
y empiezo a caminar entre la niebla.
Hoy me pruebo el traje del intento
y me queda dos talles más holgado.
Sé que no importa. Hoy es mi tiempo
y no lo voy a dejar abandonado.
Hoy el que está en juego es mi destino.
Voy a buscarte, suerte. Qué indiscreta
resulta mi actitud. Voy en camino:
me subo al escenario, sin caretas.
Y me siento caballero en mi cruzada.
Mi corazón sacude su pereza.
Corre mi sangre, levanto la mirada
y empiezo a caminar entre la niebla.
Georgie
Ilustración: El Caballero, de Pablo Picasso.
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