-Cuando te caés en una pileta y no sabés nadar, dejate llevar por la caída. Vas a tocar fondo. Tomá fuerzas y empujate. En un instante vas a estar arriba de vuelta...
Y te estoy haciendo caso, Mar.
Por una serie de circunstancias, no pude pasar la noche de fín de año con mis afectos más cercanos. Tenía dos opciones: la primera era pasarla solo (la idea me aterraba. Creía que suicidarse era más sano y menos doloroso); la segunda posibilidad, era caer como paracaidista, en la casa de una de mis empleados, con quien compartimos muchas horas diarias, pero de quien me separa un abismo de años y vivencias, y brindar con sus familiares, a quienes no conozco.
Difícil elección, no?

Bueno, la pasé solo, en mi casa. Junté coraje y me dije a mí mismo que era una noche más. Que tenía que estar tranquilo. Que iba a hacer mi rutina: escuchar música, ver alguna película en la tele, y cuando me venciera el sueño, me acostaría a dormir. Hice exactamente eso. No sin antes llenar mi copa a las doce menos dos minutos, con un rico champagne, y ponerme en contacto con mis seres queridos. Pude brindar con cada uno de ellos, haciendo uso de la imaginación, pero más, del corazón.
Y pude sobrevivir perfectamente. A la mañana siguiente me desperté bastante temprano, y comencé el año con mi rutina aeróbica acostumbrada. Y todo siguió su curso normal. Luego desayuné con una de mis hijas, la llevé a casa de la mamá, y fuimos con mi otra hija a una YPF Full, ya que ese mismo día partía hacia USA de vacaciones, y quería despedirme de ella como correspondía. Tomamos un café, acompañados por una de sus amigas, quien también la quiso saludar.
El haber terminado una relación de casi tres años con mi última pareja, hace sólo dos meses atrás, me encuentra en una etapa jodida. Por un lado, a mis 47 años, me gustaría encontrar alguna persona con quien compartir momentos y sentimientos. Pero no puede ser cualquier persona. Siento que, el error más grande que hoy podría cometer, sería entablar una relación amorosa por miedo a la soledad. No sólo por respeto a mí mismo, sino también, porque quiero capitalizar algo, por lo menos, de la experiencia que la vida me fué dando. Y una de las cosas que aprendí es, precisamente, a respetar a terceras personas y no comprometerlas en relaciones que ni yo estoy seguro de poder llevar adelante.
Por supuesto que esta suerte de selectividad me cierra puertas. Posibilidades de conocer gente y de divertirme un rato. Es lo que necesito? O es mejor estar solo antes que "mal acompañando"?
Creo que solamente el tiempo va a traer respuestas a las preguntas que hoy me estoy formulando. Y que el hecho de adoptar las posturas que hoy tomo, recién podrá verse mañana si aportan el efecto deseado. Pero tengo la sensación de que, al fín, estoy tocando fondo. Y es un "tocando fondo" que no implica estar en las diez de últimas. Sino todo lo contrario. Percibo que es el empuje que se necesita para volver a la superficie, que es mi hábitat natural.
El aire, y poder respirarlo.
Georgie

