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jueves, 3 de enero de 2008

Amores de estudiantes

Nací en 1960. Comencé mi etapa de la Secundaria allá por 1973. Recibido de perito mercantil a fines de 1977 con aplausos, medalla y besos, me tomé algo más de medio año sabático. Luego, la colimba. Un año, clavado. De baja en septiembre del 79, unos meses más de huevo, y entré en la U.B. a estudiar Económicas en marzo del 80. Carrera que cursé casi enterita, y que abandoné, un poco por cansancio y otro poco por huevón, a mediados del 84. Imagínense, entonces, 11 o 12 años de estudiante.
Cuántos amores de estudiante viví en ese lapso? A ver...hagamos memoria.
En el 74, mi primer beso beso. El del sabor a frutillas, con E. (flor de amor, con nombre de reina). En el 75, mi primer sexo, con XX. En los 76 y 77 hubo muchos X. Hacia el final del 77 recuerdo a A., como un amor de los grandes. Amor que perduró más allá. Hago un paréntesis y llego al 83, para encontrarme con un amor más que importante, S.,que se extendió mucho más que mi vida de estudiante. Amor con casa, auto y libreta. Completito. En cantidad y calidad. Fruto de él son mis dos princesas, partes sustanciales de mi vida. Pero que no forman parte de aquella etapa estudiantil.
Vuelvo un poquito hacia atrás, a mi primer año de facultad, año en el que conozco a P., compañerita de la facu, que poco a poco se convertiría en compañera de estudios, de salidas, de cama. Cómo la clasifico? Novia? Amante? Amiga con derecho a roce? Fue todo eso, y un poquitito más. Y si nuestro amor no creció más que eso fué, precisamente, por la causa por la que llegó hasta ahí. Mucho sexo, del bueno, quizá hasta demasiado...conmigo y con... No, no era cuestión de andar floreándose por la facultad con tanto cuerno encima...
Hice una cronología casi perfecta. Y si me salteé algún amor, le pido disculpas.
Ahora, una breve descripción de cada uno de ellos. De los tres más importantes e intensos.
Algo hablé de E. En "Sabor a frutillas". Conté de nuestro primer beso, del miedo y de la reacción que generó en chiquilines de 13 y 14 años. De lo importante que fué para mí, y del recuerdo que me dejó. No les conté, hasta ahora, que fueron, a lo sumo, dos meses breves de amor, pero vividos con la intensidad propia de los primeros amores. Con las expectativas que despertaban los inicios en el camino a recorrer, y esos ojitos azules que me hacen recordarla con alegría. Y recordar el gusto de su boca roja y sabrosa...que me dejó besos de poesía.
Mi amor con A. fueron, en realidad, varios amores. Comenzamos cuando ella, de 14, y yo, de 17. Terminamos varios años después, no de la mejor manera. Con terceros colándose en nuestros intervalos y resquicios, y con sensaciones encontradas. Decididamente no fuimos el uno para el otro. Pero en los momentos en que nos compartimos, y en los que coincidimos, supimos armar algo lindo y muy fuerte. Quizás, de haber sabido buscar adentro de la relación, y no tanto afuera...Y ahora de qué me disfrazo? Fuí tan contundente en el "Decididamente...". Gracias a Dios, existen las sorpresas...y los finales abiertísimos... (Actualizado el 31-03-08).
De S. sólo voy a relatar la parte en que fuimos estudiantes, como amerita el post. Ya les conté que nuestro amor trascendió dicha etapa, con creces, premios y regalitos. Pero esa es otra parte de la vida. Hoy me refiero a los comienzos. Quizás más adelante...
Nació cuando fuimos a ver la película "Reto al destino". Ni Richard Gere, ni yo peinábamos canas en ese momento. Richard usaba el pelo corto, por su papel. Yo, en cambio, tenía el pelo largo. Como casi todos. Se estaba acercando la democracia a nuestras vidas, y el pelo largo representaba a la rebelión, un "milicos, váyanse de una buena vez". Los cantautores autóctonos, medianamente contestatarios, estaban volviendo, y todo ello generaba un clima de apertura. Clima que nos contagió a todos, y que trasladamos a nuestras vidas. Y en esa apertura fue que conocí a S. más profundamente. Coincidimos en tantas cosas que, cuando nos dimos cuenta, ya éramos novios. Y luego, y casi sin darnos cuenta, ya estábamos planificando nuestra vida.
Dejé mi vida como estudiante. Seguí mis años con S. Una buena cantidad de años como para recoger frutos de este amor, especialmente mis dos princesas. Más adelante vendría el desamor, nuevos y buenos amores, ilusiones, desengaños, y otra vez ilusiones.
La vida continúa. Y todos continuamos. Pero lo mejor de todo es que ninguno, ni yo, ni mis amores, dejamos de soñar.
Esta vez el video es para S.


Georgie